Los paisajes están llenos de luz y de color, en esta tierra salvaje donde la naturaleza nos descubre toda su fuerza y esplendor.
Podrás recorrer antiguos caminos de trashumancia; subiremos laderas de robles, pinos y castaños; nos asomaremos a los roquedos para descubrir cabras monteses y galoparemos por pastizales y prados alpinos. La vistas son magníficas y los valles inmensos.
Los pueblos, aislados por esta naturaleza inaccesible que conforma su carácter, nos mostrarán su arquitectura, sus tradiciones y la forma de vida de sus gentes.